Oriente se ha caracterizado siempre por hacer del desarrollo espiritual un culto. Milenarias prácticas encuentran en la sociedad actual de Occidente un lugar destacado también para alcanzar la armonía física. La alimentación saludable, el yoga, la meditación y los ejercicios que proponen países como China, Japón o Tailandia, repercuten en el modo de vida frenético de quienes vivimos de este lado del mundo.
Una de estas prácticas milenarias es el Tai Chi (también conocido como disciplina de defensa bajo el nombre de Tai Chi Chuan), que nos invita a reencontrarnos con la calma de nuestro interior, escuchar nuestra respiración, fluir mansamente con el Universo, aún en los momentos de mayor estrés. Dicen los chinos: “halla el lugar de silencio en tu interior y la belleza será su consecuencia”. Continuar leyendo


