La agitada vida moderna exige de nosotras más tiempo del que en realidad disponemos. La casa, hijos, parejas, amigos, todos merecen nuestro tiempo y atención, pero en ocasiones no podemos dárselos, o al menos no con la calidad que quisiéramos.
Desde que la mujer salió a trabajar, se independizó económicamente de su esposo, o incluso, desde que decidió llevar adelante un hogar por sí misma, el mundo nos aplaude y valora la iniciativa femenina de progresar y realizarse personalmente. Sin embargo hay un precio que pagar y muchas veces es muy alto.
El que primero siente las agresiones del ajetreo cotidiano es nuestro cuerpo. El cabello es protagonista de diferentes peinados, planchas y productos que suelen dañar su apariencia. Nuestros pies y piernas dan cuenta de los tacones, las caminatas y las largas filas que debemos soportar de pie cada día. La piel recibe maquillaje y factores externos como el sol o el viento. Lo peor de todo es que no disponemos del tiempo para revertir este proceso biológico inexorable. ¿Qué hacer? ¿Cuál es la prioridad? La respuesta es bien simple: dormir.
Aunque no tengamos tiempo para hacer todo lo que nos hemos auto-impuesto. Aunque el reloj avance lenta pero certeramente, tenemos un truco a nuestro alcance capaz de detener y en algunos casos retroceder nuestro reloj biológico: el descanso. Ocho horas de buen sueño son capaces de obrar milagros en nuestra apariencia.
Por eso, amable lectora, desde Bellavlog te sugerimos que pospongas reuniones de trabajo, eventos sociales, las compras de la semana, pero nunca, jamás, pospongas tus horas de descanso. Un baño de espuma al final del día, una cena frugal y al menos 7 u 8 horas de sueño reparador, harán que tu piel luzca fresca y lozana, tus pies descansados y tu cerebro más activo para afrontar las tareas de cada día.