Nadie los hubiera descripto mejor que Marilyn Monroe en su película “Los Caballeros las prefieren rubias”, cuando afirmaba que los diamantes son “lo mejores amigos de las chicas“. ¿Quién podría resistirse al hechizo de los destellos de un auténtico diamante? Aunque en los últimos años se ha abierto la polémica sobre los métodos utilizados para su extracción, tal como ocurriera anteriormente con las pieles, ambos artículos continúan siendo sinónimos de lujo, sofisticación y clase.
Un diamante es exactamente un trozo de carbón sometido a la presión justa durante el tiempo preciso (pueden ser cientos e incluso miles de años) para que se cristalice en forma de gema. En la actualidad existen joyerías que ofrecen diamantes artificiales, generados a partir de complejos procesos tecnológicos que reducen el tiempo que la naturaleza utiliza a unos pocos meses y obtienen diamantes con idéntica constitución química y transparencia que los auténticos o naturales. Hoy en Bellavlog te contaremos algunos secretos sobre el fascinante mundo de los diamantes…
Estas espléndidas gemas se cotizan en virtud de tres características predominantes y de manera proporcional: color, corte y tamaño.
Color: existen diamantes de muchos colores, aunque por lo general el más común es el amarillo. Pero la presencia de color en un diamante indica que ciertas impurezas están fusionadas en su estructura molecular. A mayor transparencia, mayor valor.
Corte: hay diferentes maneras de cortar un diamante. Se llaman tallas y reciben nombres asociados a sus formas básicas: oval, pera, corazón, brillante, marquise, esmeralda, entre otras. El corte posible estará condicionado por el tamaño de la gema.
Tamaño: si los diamantes fueran del tamaño de las rocas en los ríos, y pudiéramos simplemente estirar nuestra mano para extraerlos, no costarían tanto dinero, simplemente porque para obtenerlos no sería necesario ningún esfuerzo. Esto es lo que hace valioso al diamante y a la mayoría de las piedras preciosas: las dificultades que el hombre debe sortear para poder hacerse de un pequeñísimo fragmento de cristal en estado puro. Cuanto mayor sea el tamaño de ese fragmento, mayor será su valor.
Utilizados desde muy antiguo, los diamantes han embellecido coronas de monarcas, diademas de princesas, aretes de la aristocracia, las manos de estrellas mundiales. Sin embargo nada igual al romanticismo de ofrecer un diamante como proposición de matrimonio. Si las mujeres suspiramos frente a un diamante, un hombre enamorado es capaz de cualquier sacrificio para poder brindar a su amada un anillo como invitación a ser su esposa.
Si eres una de las afortunadas mujeres de este planeta que mientras lees esta nota has estirado tu mano para contemplar el diamante que llevas en tu dedo, créeme, perteneces al exclusivo círculo de las mujeres que alguna vez vieron frente a sí a un hombre de rodillas con un anillo y una propuesta.


