La piel es
el órgano de nuestro cuerpo que está más expuesto a las inclemencias del tiempo. Hoy en día, debemos tener mucho cuidado con la exposición de nuestro cuerpo de diferentes temperaturas o ambientes hostiles. La piel del cuerpo es delicada y es necesario aplicar un cuidado constante para mantenerla suave y tersa.
Existen dos actividades que debemos realizar en nuestra piel. Ambas son complementarias y no se deben obviar si queremos darle una verdadera suavidad a nuestra piel. La primera es la humectación adecuada de la piel y para esto utilizamos cremas tanto de noche como de día. Es importante mencionar que las cremas de día deben contar con protección solar. En estos tiempos la contaminación y los rayos ultravioletas pueden deterior nuestra piel más rápido de lo normal. Las mascarillas corporales, la aromaterapia y productos a base de leche pueden ser útiles para una humectación adecuada. Por otro lado, una buena alimentación permitirá mantener una piel sana; beber bastante agua y comer frutas y verduras buscando un equilibrio con otros alimentos.

La segunda actividad es la exfoliación y es tan necesaria como la humectación. De nada sirve una buena humectación sino retiramos las células muertas de nuestra piel. Para la exfoliación podemos ayudarnos con esponjas naturales que remuevan completamente las células muertes. Esto debemos hacerlo por lo menos dos veces a la semana después del baño. El uso de cremas después de la exfoliación también puede ayudar a una mayor efectividad.
Lo importante es cuidar la piel y recordar que ella está expuesta en todo momento y es preciso seguir una rutina de cuidado que deberá incluir básicamente la humectación y la exfoliación. Al poco tiempo seremos capaces de observar los cambios.
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